Si se confió en mí, no debió hacerlo
Si esperó algo de mí, no debió hacerlo
Si creyó algo de mí, no debió hacerlo
Si me quiso, no debió hacerlo.
La escena era como de Rayuela, u otra de esas novelas donde cosas tan descabelladamente extrañas ocurrían con normalidad, y un poema tan malo formaba parte del ambiente decadente, de la escena absurda, divertida en su caoticismo, con un poeta malísimo recitando junto a una paloma de plástico,…
(Fuente: thethingsthatisaidwhileyoudream, vía davitodx)